sábado, 27 de agosto de 2011

Hoy toca ser feliz

Me encuentro a 3000km de distancia de mis seres queridos y de mi hogar, de todo cuanto he conocido en mi Camino. Me encuentro en una ciudad extraña, ajena, desconocida, con un idioma difícilmente descifrable y con un clima no demasiado agradable. Por primera vez en mi vida me encuentro solo, dependiendo únicamente de mí, ocupándome yo de todas y cada una de mis necesidades, siendo el único responsable de mi economía. Es cansado, estresante, a veces desconcertante. Aún así, ¿por qué hoy soy tan feliz? ¿Por qué siento ganas de correr, saltar y bailar? ¿De gritar al mundo lo bien que me siento, de llorar de alegría y que estas lágrimas me limpien de toda la ansiedad que he ido acumulando hasta el momento?

Estoy muy lejos sí, pero gracias a los avances de la tecnología puedo en todo momento comunicarme con mi familia, con ella. Me encuentro en una ciudad desconocida sí, pero el aprender a conocerla y encontrarme en mi cuarto día aquí más que capaz para moverme por ella sin perderme, es todo una satisfacción. El idioma es raro y desde luego que estoy lejos de dominarlo, pero sé que poco a poco ire aprendiendo más sobre éste y el conocer un nuevo idioma, aunque sea de manera precaria, siempre es motivo de alegría. El clima será muy duro, pero hoy el cielo brilla azul y la temperatura es simplemente ideal. Elijo por lo tanto caminar en vez de coger el autobús; como recompensa la abundante vegetación me halaga la vista con sus diferentes tonos verdes y amarillos, mientras mi cuerpo agradece el cálido abrazo que el sol me ofrece y una suave brisa acaricia mi piel llevándose consigo penas y tristeza. La independencia es dura sí, pero también tiene sus recompensas. Es cansado visitar diferentes tiendas, comparar precios, buscar ofertas, planear las comidas,  pero a cambio obtengo una sensación que pocas veces antes había sentido: satisfacción ante el descubrimiento de mi capacidad para hacerme cargo de mis necesidades, descubrir que con un poco de esfuerzo los resultados pueden ser excelentes. Por lo tanto, cargado con un par de pesadas bolsas y el bolsillo más ligero vuelvo a casa cansado sí, pero contento por la recién descubierta independencia y el gusto por la responsabilidad. Además, suena en mi MP4 esta canción, su melodía a mi alrededor me atrapa en un remolino de sonidos y sensaciones, momento en que la letra aprovecha para introducirse en mí y recorrer cada parte de mi ser, quedando cada palabra, verso, estrofa, profundamente tatuada en mi alma.

A veces se nos olvida que siempre existen motivos para sonreír y ser feliz, que simplemente tenemos que darnos cuenta y aceptarlos. Disfrutad la canción y recordad: hoy toca ser feliz.


1 comentario:

  1. Menuda casualidad, Ella me pasó ayer esta misma canción ^^ Muy alegre.

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