viernes, 30 de septiembre de 2011

Escribo (I)


(Escrito por Txus di Fellatio, batería y letrista de Mago de Oz)


Escribo…,
para mantener distraída a la amargura.
Esquivo…,
sus dardos con palabras, mi armadura.
Y callo…,
porque digo más en mis silencios
que engañando a las palabras
con sentimientos adoptados.


Escribo, esquivo y callo,
y a menudo lloro en un folio.
Mis lágrimas son tinta, y no hallo
mejor ataque que un poema
ante tanto olvido,
ante tanta pena.


Escribo…,
para curar mi alma rota.
Grito…,
para que el silencio no me coja.
Y curo…,
mis heridas con un verso,
mis miedos con palabras
y los lloro en una hoja.


Escribo…,
para mantener a distancia la locura.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Bad project

¿Cómo se debe reaccionar cuando de repente descubres que en dos semanas de laboratorio te has gastado unos 400 euros para no conseguir ni un solo resultado? Por si no tuviera suficiente por lo que preocuparme ahora me entero de que estoy trabajando con un reactivo que cuesta nada menos que 1000 euros el litro. Además, para la semana que viene necesito suficientes resultados que pueda enseñar a mi director para ver si merece la pena seguir con esto. Lo que significa que tengo que aumentar un ritmo de trabajo ya frenético, no fallar en los experimentos y encima tener mucho cuidado de gastar lo mínimo indispensable. Pues si no consigo buenos resultados para la semana que viene ya puedo dar este proyecto por cerrado y 4 semanas de trabajo y mucho dinero para no conseguir nada. Aunque quizás así podría ser asignado un proyecto menos exigente.

Es un ejemplo de la importancia que tiene en esta profesión ser asignado a un proyecto asequible y con futuro. El éxito depende mucho de circunstancias ajenas; de hecho, todos conocemos grandes descubrimientos donde la suerte jugó un papel muy importante. Aunque también estoy de acuerdo con Pasteur en que "la fortuna favorece a la mente preparada"; es cierto que las capacidades de cada uno son  indispensables. Pero si estás atrapado en un mal proyecto...

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Ley de Murphy

"Si algo puede salir mal, saldrá mal"

Puede que no sea una buena filosofía para llevar a cuestas en nuestro camino pero, ¿quién no ha maldecido el espíritu de Murphy cuando las cosas parecen ir de acuerdo a su dictado? Reconozco que los comienzos de un proyecto suelen ser los más difíciles, teniendo que optimizar todas las técnicas y protocolos, pero de vez en cuando algo podría saler bien, ¿no? Por suerte, con una buena carrera hasta casa bajo un cielo azul, un sol radiante y perdido en la inmensidad de la música, todo sentimiento de impotencia y frustración se disuelve, quedando en mí sólo entusiasmo y esperanza por el momento en que tanto tiempo "perdido" dé sus frutos. La verdad es que cada vez entiendo más lo de que "la paciencia es la madre de la ciencia". Sin ella, nada es posible en esta profesión.

Por cierto, un pequeñito experimento con dos "verdades" bien conocidas. Si la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla y un gato siempre cae de pies... ¿Qué sucedería si atamos al lomo de un gato una tostada con mantequilla y lo dejamos caer? La respuesta la veréis en esta graciosa imagen, tomada de un blog donde también podréis conocer el origen de esta ley tan mentada.


martes, 27 de septiembre de 2011

Luna nueva

El mar me arrulla en una hamaca de espuma
Meciéndome las olas con suave cadencia
La brisa marina susurrándome caricias
Me recuerda su ausencia


Pues ahora estoy solo
En un mar de estrellas
Embargadas por la pena
Perdidas en el firmamento
Pues hoy es luna nueva


Sin ella la noche es más oscura
Me falta la luz que en mis sueños me guía
El brillo que las heridas de mi alma cura
La presencia que me ayuda a afrontar el nuevo día
Pues hoy la luna no está a mi lado


La tristeza de las estrellas es también mía
Esperando su regreso
Anhelando un beso
Que en mi avaricia le debía
Volver a tener acceso
A su piel fría
Y abrazarla una vez más


Mas no me engaño
Hoy no será posible
Pues hoy es luna nueva
Y tan solo puedo decirte:


“Te echo de menos”




lunes, 26 de septiembre de 2011

Simplemente vivir


Hay momentos en los que creo que nada puede superar a la sensación de volver a casa tras un largo día trabajando duro y poder sentarte y relajarte. Sentir ese agradable cansancio que recorre tu cuerpo, fruto del tiempo bien aprovechado. Disfrutar reclinándote en la silla, mirando el paisaje a través de la ventana y dejando tu mente volar a través del cielo azul. Vacío y a la vez lleno en tu interior, sintiendo como una paz inmensa te arropa mientras el silencio acaricia tus labios en un tenue pero intenso beso. 

Y llega el momento en que dejas de pensar y de sentir. 

Llega el momento en que simplemente vives. Nada más. Nada menos. 

Simplemente vivir. Aquí. Ahora.


domingo, 25 de septiembre de 2011

Stephen Jay Gould


Stephen Jay Gould fue un paleontólogo estadounidense, biólogo evolutivo, historiador natural y uno de los más grandes divulgadores de ciencia que haya podido existir. Digo "fue", porque desgraciadamente murió en el año 2002 a los 61 años de edad, víctima de un destino cruel que se burló de todos sus esfuerzos. Este gran científico fue en 1982 diagnosticado una forma de cáncer abdominal mortal, con una esperanza de vida mediana de tan sólo 8 meses (la mitad de los pacientes mueren en 8 meses). Puede parecer una condena, pero Gould fue capaz de ver a través de la visión nublada que nos impone la estadística y con mucha fuerza de voluntad y quizás algo de suerte también debido a sus circunstancias superó completamente la enfermedad y vivió 20 años más. Por desgracia, pasados esos 20 años murió por un nuevo cáncer, completamente independiente, el cual no pudo superar. Aun así, gracias a su esfuerzo ganó 20 años esquivando a una muerte que cualquier otro habría dado por segura y dejó un gran legado para todos aquellos enfermos que ven en la estadística su propio fin. Pues escribió una columna titulada "The median isn't the message" (La mediana no es el mensaje) donde explica su propia experiencia con el descubrimiento de una estadística, que observada con una lente adecuada, era más esperanzadora de lo que podría parecer. Una columna de una gran persona que lejos de hundirse en la desesperación, uso de toda su lógica para hallar la verdad y se esforzó en luchar por vivir. Y lo logró, logró arrebatar 20 años de las garras del destino. Pongo la columna al final de esta entrada, para todo aquel que disponga de tiempo y ganas. Realmente merece la pena leerla.

Gould fue un excelente científico sí, pero no es esa faceta la que quiero presentar, sino su gran capacidad como divulgador de ciencia. A lo largo de su vida escribió numerosos ensayos sobre ciencia, evolución e historia natural para la revista Natural History. Ensayos redactados tanto para doctos en la materia como para los profanos en ella. Ensayos únicos y maravillosos, en los que emplea diversas anécdotas concretas (como la historia del béisbol) para llegar hasta conclusiones generales sobre la ciencia (las diferencias entre teorías creacionistas y evolucionistas para el anterior ejemplo). Ensayos para aprender de una forma entretenida, magistrales obras de arte en el ámbito de la divulgación científica. Estos ensayos han sido recogidos en nada menos que 10 libros, publicados también en castellano. En orden de publicación (original): Desde Darwin, El pulgar del panda, Dientes de gallinas y dedos de caballos, La sonrisa del flamenco, Brontosauros y la nalga del ministro, Ocho cerditos, Un dinosaurio en un pajar, La montaña de almejas de Leonardo, Las piedras falaces de Marrakech y Acabo de llegar. Además también a publicado libros como "La vida maravillosa" (hablando sobre uno de los yacimientos fósiles más importantes y su significado en la visión de la historia natural), "Ciencia versus religión" (explicando su visión sobre ambas disciplinas) y "La falsa medida del hombre" (un libro magnífico sobre la historia de los falaces intentos del hombre por medir la inteligencia). 


Recomiendo encarecidamente a quienes disfrutan con la divulgación científica cualquiera de los escritos de este magnífico autor. En ellos podemos aprender cosas como el porqué de los teclados actuales tan poco óptimos o la verdad tras los pezones masculinos y los orgasmos clitorideos junto con profundas enseñanzas sobre ciencia, evolución e historia natural.

Finalmente aquí os dejo la columna arriba mencionada (obtenida de aquí). Si os interesa la versión original podéis encontrarla por ejemplo aquí.



La mediana no es la respuesta

Mi vida ha recientemente interceptado, y de una forma muy personal, dos de las famosas frases de Mark Twain. Dejaré una para el final de este ensayo. La otra (a veces atribuida a Disraeli) identifica tres clases de mentiras, cada una peor que la anterior, las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas.

Considérese el ejemplo estándar del estiramiento de la verdad con números- un caso muy redundante para mi historia.

Las estadísticas reconocen diferentes medidas del “promedio”, o tendencia central. La media es nuestro concepto usual de promedio general- sume los objetos y divida entre el número de dueños (100 dulces obtenidos por cinco niños en el próximo Halloween resultan en 20 para cada uno, en un mundo justo). La mediana, una medida distinta de tendencia central, es un punto medio. Si coloco cinco niños en fila según sus estaturas, el que representa la mediana es más bajo que dos de los cinco y más alto que los otros dos (que puede ser que tengan problemas tratando de obtener su parte “media” de los dulces por ser más chicos).

Un político en el poder puede decir con orgullo “el sueldo promedio de nuestros ciudadanos es $15,000 al año”. El líder de la oposición puede responder:”pero la mitad de nuestros ciudadanos ganan menos de $10,000 al año”. Ambos tienen razón, pero ninguno cita la estadística con objetividad serena. El primero habla de la media y el segundo de la mediana (las medias son mayores que las medianas en estos casos porque un millonario puede elevar la media al calcularse junto a cientos de personas pobres, pero sólo puede contrabalancear a un mendigo si calculamos la mediana).

La desconfianza o el desprecio por las estadísticas es un problema muy preocupante. Muchas personas realizan una desafortunada y carente de validez separación entre el corazón y la mente, entre los sentimientos y el intelecto. En ciertas tradiciones contemporáneas, estimuladas por actitudes estereotipadas centradas en el sur de California, las sensaciones son exaltadas como más “reales” y la única base apropiada para el accionar- si se siente bien hazlo!!-mientras que el intelecto recibe poca atención como una reliquia de un elitismo fuera de moda. Las estadísticas, en esta dicotomía absurda, generalmente se transforman en el símbolo del enemigo. Como escribió Hillaire Belloe, “las estadísticas son el triunfo del método cuantitativo, y el método cuantitativo es la victoria de la esterilidad y la muerte”.

Esta es mi historia personal de las estadísticas, interpretadas apropiadamente como profundamente beneficiosas y dadoras de vida. Declara la guerra santa contra la degradación del intelecto al contar una historia acerca de la utilidad del conocimiento seco y académico sobre la ciencia. El corazón y la cabeza son puntos focales de un solo cuerpo, de una sola personalidad.

En julio de 1982 supe que sufría de mesotelioma abdominal, un cáncer raro y muy serio, generalmente asociado a la exposición a asbesto. Cuando me desperté de la cirugía, la primera pregunta a mi médico y quimioterapeuta fue:” ¿cuál es la mejor literatura técnica sobre mesotelioma?”. Ella respondió, con un toque diplomático (la única vez que se separó de su franqueza directa), que la literatura médica al respecto no valía la pena de leer.

Claro, tratar de mantener a un intelectual alejado de la literatura funciona tan bien como recomendar castidad al Homo sapiens, el primate más sexual de todos. Tan pronto como pude caminar fui en línea recta hacia la biblioteca Countway de Harvard y tecleé mesotelioma en la computadora de búsquedas bibliográficas. Una hora después, rodeado de lo más reciente publicado sobre mesotelioma abdominal, me di cuenta, tragando en seco, por qué mi doctor me ofreció una respuesta tan humana. La literatura científica no podía ser más brutalmente clara al respecto- el mesotelioma es incurable, con una mortalidad mediana de sólo ocho meses luego de descubierto.

Me senté abrumado por cerca de quince minutos, luego sonreí y me dije a mí mismo: así que por eso es que no me dieron nada para leer. Mi mente empezó de nuevo a trabajar, gracias a Dios.

Si saber poco de algo puede alguna vez ser peligroso, había encontrado el ejemplo clásico. La actitud claramente importa cuando se batalla el cáncer. No sabemos por qué (dada mi anticuada perspectiva materialista, sospecho que los estados mentales retroalimentan el sistema inmune). Pero, si agrupamos personas con el mismo cáncer por edad, clase social, salud y estatus socioeconómico, en general, aquellos con actitudes positivas, con una fuerte voluntad y propósito de vivir, con compromiso de luchar, con una respuesta activa de ayudar a su propio tratamiento y no sólo una aceptación pasiva de lo que sea que digan los médicos, tienden a vivir más tiempo.

Meses después pregunté a Sir Meter Medawar, mi gurú científico personal y premio Nóbel de Medicina en inmunología, cual sería la mejor receta para el éxito contra el cáncer. “Una personalidad sanguínea” me respondió. Afortunadamente ( ya que uno no puede reconstituirse a sí mismo en poco tiempo y con propósito definido) soy de temperamento moderado y confidente, como buen sanguíneo.

He aquí el dilema para doctores de humanos: ya que las actitudes son tan críticamente importantes, ¿debería propalarse una conclusión tan sombría, especialmente con tan poca gente con conocimientos de estadísticas como para poder evaluar qué significan en realidad estas aseveraciones? Con mi experiencia de años en la evolución a pequeña escala de los caracoles terrestres de Bahamas y el tratamiento cuantitativo de sus datos, he desarrollado este conocimiento técnico- y estoy convencido que ha jugado un importante papel en la salvación de mi vida. Como dijo Bacon, conocimiento es poder.

El problema puede plantearse brevemente: ¿qué significa una “mortalidad mediana de ocho meses” en nuestro lenguaje coloquial? Sospecho que mucha gente, sin entrenamiento en estadísticas leería esta oración así: “Yo probablemente esté muerto dentro de ocho meses”- la misma conclusión que debería evitarse, ya que no es así y las actitudes son importantes.

Claro, yo no estaba feliz, pero tampoco entendí el mensaje coloquialmente. Mi entrenamiento técnico produjo una perspectiva diferente de “mortalidad mediana de ocho meses”. El punto es delicado, pero profundo- ya que encierra la manera distintiva de pensar de mi propio campo de biología evolutiva e historia natural.

Nosotros aún llevamos a cuestas el equipaje histórico de la herencia platónica que busca esencias claras y definidas y sus límites ( así esperamos encontrar un “inicio de la vida” o “definición de la muerte” sin ninguna ambigüedad, aunque la naturaleza se nos presente generalmente como un contiguo irreducible). Esta herencia platónica con sus énfasis en las distinciones claras y entidades inmutablemente separadas, nos lleva a ver las medidas estadísticas de tendencia central de manera errónea, aún más, opuestas a la apropiada interpretación de nuestro actual mundo de variaciones, sombras y continuos. Brevemente, vemos las medias y medianas como las “realidades” fuertes, y la variación que permite su cálculo como un conjunto de medidas imperfectas y transitorias, que ocultan su esencia. Si la mediana es la realidad y la variación a su alrededor sólo un artificio para su cálculo, el “yo probablemente estaré muerto en ocho meses” puede pasar como una interpretación razonable.

Pero, todos los biólogos evolutivos saben que es la propia variación la única esencia irreducible de la naturaleza. Medias y medianas son abstracciones. Por lo tanto, miré las estadísticas sobre mesotelioma de manera diferente- y no sólo porque soy un optimista que tiende a ver la rosquilla y no su agujero, sino primariamente porque se que la propia variación es la realidad. Yo tenía que colocarme entre las variaciones.

Cuando supe de la mediana de ocho meses, mi primera reacción intelectual fue: bien, la mitad de la gente vivirá más tiempo, entonces que chances tengo de estar en esa mitad. Leí intensa y nerviosamente por una hora y concluí, con alivio: muy buenos.Yo poseía cada una de las características que confieren la probabilidad de una larga vida: era joven, mi enfermedad se diagnosticó en un relativo estadio temprano, recibiría el mejor tratamiento médico del país, tenía todo un mundo por el cual vivir, sabía leer los datos de manera apropiada y no desanimarme.

Otro punto teórico vino a aumentar mi tranquilidad. Yo inmediatamente reconocí que la distribución de la variación alrededor de una mediana de ocho meses, casi seguro sería lo que las estadísticas llaman “de tendencia derecha” ( en una distribución simétrica, la variación hacia la izquierda de la tendencia central es una imajen de espejo de la variación hacia la derecha. En las distribuciones sesgadas o tendenciadas, la variación hacia uno de los lados es muy extendida- hacia la izquierda o hacia la derecha). La distribución de la variación tenía que ser sesgada, razoné. Después de todo, el lado izquierdo de la distribución contiene una frontera irrevocable de cero (ya que el mesotelioma puede ser identificado en el momento de muerte o antes), así que no hay mucho espacio para la parte baja (o izquierda) de la distribución. Pero la mitad superior (o derecha) puede extenderse por años y años, aunque nadie la llegue a sobrevivir. Esta distribución tiene que ser sesgada hacia la derecha, y necesitaba saber que tan lejos esa extendida cola llegaba- porque yo ya había concluido que mi perfil favorable me convertía en un buen candidato para esa parte de la curva.

En realidad la distribución era fuertemente sesgada hacia la derecha, con una larga cola (aunque fuese pequeña) que se extendía por varios años por encima de la mediana de ocho meses. No veía razones por las cuales yo no fuera parte de esa pequeña cola, y tuve una larga espiración de alivio. Mis conocimientos técnicos me habían ayudado. Yo había interpretado la gráfica de manera correcta y encontrado la respuesta. Había obtenido, con toda probabilidad, el más preciado de todos los regalos posibles dadas las circunstancias- algo de tiempo. No tenía que detenerme y seguir de inmediato la expresión de Isaías a Jeremías: pon tu casa en orden porque morirás y no vivirás. Yo tenía tiempo para pensar, planear y pelear.

Un punto final acerca de las distribuciones estadísticas. Sólo se aplican a un conjunto dado de circunstancias- en este caso la supervivencia a mesotelioma en las condiciones convencionales de tratamiento médico. Si las circunstancias cambian, la distribución varía. Me colocaron en un protocolo experimental en mi tratamiento y, si la buena fortuna sigue, estaré en el primer grupo de una nueva distribución con una mediana alta y una cola derecha que se extenderá hasta la muerte por causas naturales en una avanzada vejez.

Bajo mi punto de vista se ha convertido en una moda la aceptación de la muerte, como algo unido a cierta dignidad intrínseca. Claro, estoy de acuerdo con el predicador del Eclesiastés de que hay tiempo para amar y tiempo para morir y cuando mi hilo se termine espero encarar el final calmadamente y a mi manera. Sin embargo, para la mayoría de las situaciones, prefiero una situación más marcial, de que la muerte es el enemigo final y no encuentro nada reprochable en aquellos que luchan con todas sus fuerzas contra la muerte de la luz.

Las espadas de batalla son numerosas y ninguna más efectiva que el humor. Mi muerte fue anunciada en una reunión de mis colegas en Scotland, y yo casi tuve la experiencia del delicioso placer de leer mi obituario de la pluma de uno de mis mejores amigos ( y él también sospechó y chequeó, es también un estadístico y no esperaba encontrarme tan alejado de la cola derecha). Aún así el incidente me permitió mi primera carcajada luego de mi diagnóstico. Sólo piense, por poco repito la línea más famosa de todas las de Mark Twain: “los reportes sobre mi muerte están muy exagerados”.

sábado, 24 de septiembre de 2011

El placer de la lectura

Puede que todavía no haya mencionado nada sobre ello, pero la lectura es uno de los grandes placeres en mi vida. Muchas veces no leo libros, si no que los devoro. Cuando tengo una buena historia entre mis manos el mundo en el que vivimos deja de existir y mientras mis ojos recorren cada palabra escrita sobre el papel me dedico en cuerpo y alma a la lectura, asistiendo como privilegiado espectador desde el interior mismo de la historia, imaginación convertida en realidad. El tiempo se para y solamente deseo que no se acabe el momento, seguir disfrutando sin cesar de cada página despedida y de cada página a la que saludar. Mas por una razón u otra siempre acabamos por cerrar esa puerta hacia mundos singulares y volver a nuestra realidad. Viviré, no obstante, para la siguiente vez que vuelva a descubrir la felicidad escondida entre dos tapas, para una vez más sentir el tacto del papel en mis manos y cada letra tatuada en mi retina, para volver a ser otra persona, en otro mundo, en otro tiempo.


Si he de agradecer a alguien por esta atracción hacia la lectura, sin duda ha de ser a mi querida madre. Desde que eramos pequeños siempre nos educó en el respeto y el afecto hacia los libros, siempre nos enseño el gran poder de cada historia para vivir. De ella aprendimos a amar la lectura y disfrutar sumergiéndonos en las palabras impresas, buceando entre sentimientos grabados en el papel y en nuestro corazón. Recuerdo con nostalgia esas noches en las que se colocaba en el pasillo, entre mi habitación y la de mi hermana, y con su insuperable habilidad narradora nos leía libros mientras en nuestra cama soñábamos con cada historia descubierta y deseábamos que la noche se prolongara eternamente, no tener que salir del agradable trance que su voz nos provocaba. Recuerdo los momentos en que vencido por la curiosidad y la impaciencia leía a escondidas ese libro reservado para la noche, pero igualmente disfrutaba después volviendo a escuchar la historia de toda una cuentacuentos. Momentos que probablemente no volverán, pero quedarán para siempre en mi memoria como prueba de que lo más simple puede ser lo más efectivo para ser feliz.

Hoy en día no he perdido para nada esa ansia de leer, mientras disponga de un libro que me atraiga poco podría hacerme disfrutar más que pasar el tiempo libre (y robar un poco del no libre también) leyendo. Mi problema quizás consiste en mi vagancia a la hora de buscar nuevos títulos, pues cuando no leo es más bien porque no tengo el que. Además, ahora mis perspectivas de lectura se han reducido drásticamente, ya que todo libro del que estoy rodeado se encuentra en un idioma indescifrable para mí. Siempre podré recurrir a internet, por supuesto, pero nada superará la sensación de pasar una tarde sentado en la butaca y con un buen libro entre las manos. Su tacto, su olor, nada hay como un libro. Y como dice el proverbio hindú:

Un libro abierto es un cerebro que habla
cerrado un amigo que espera
olvidado, un alma que perdona
destruido, un corazón que llora.




jueves, 22 de septiembre de 2011

50 entradas, 50 pedazos de mí

Parece que fue ayer cuando planté la primera semilla en este pequeño jardín, ahora repleto de brotes creciendo lenta pero constantemente y alguna que otra flor. Este es el pedacito número 50 de mi mismo que expongo en este rincón. Y para hacer honor a esta ocasión, que mejor manera que dedicando esta entrada a la persona que creó los cimientos en los que se asienta. Y es que si no fuera por Ella, dudo mucho que este blog existiera.

Ya hablé en una ocasión sobre mi relación con la poesía. Puede que conocerla a Ella me diera el pequeño empujón que necesitaba para entregarme en mayor medida a esta forma de expresión, pero en el fondo hacía mucho tiempo que se hallaba establecida en mi interior. La prosa y los relatos, sin embargo, me resultaban ajenos y esquivos ante mi inspiración pues aunque existían en mi cabeza diversas ideas, alguna muy recurrente, nunca hallaba la manera de darles vida. Por supuesto, esto duró hasta que Ella entró en mi vida. Fue descubrir sus hermosos escritos, imaginativos relatos llenos de sentimiento y pasión, lo que me dio fuerzas para enfrentarme a la hasta ese momento inabordable y esquiva prosa. Los resultados, aunque ni de lejos comparables con los de mi admirada maestra, pronto igualaron a la poesía y hoy en día navego entre ambas formas tratándolas con igual respeto, disfrutándolas con diferentes y a la vez similares sentimientos. También creo que fue este descubrimiento de la hermosura de la palabra escrita la primera piedra de lo que más tarde tomaría forma y el nombre de "La Mirada del Ave Fénix".

Termino esta entrada especial con un texto también especial: mi primer relato, aquella idea que tantas veces visitaba mi mente pero que hasta no descubrir la verdadera belleza de la prosa de sus manos y palabras, no pude plasmar. Un relato dedicado, como no, a mi musa e inspiración. Para Ella.

Despertar a tu lado
La noche es fría. Un escalofrío recorre mi cuerpo, estremeciéndome bajo su efecto, pero no le presto atención. La luna llena se asoma entre jirones de nubes que adornan, cual algodón, un cielo cubierto de estrellas. Pero sólo una estrella atrae mi atención.
La luz de la luna ilumina tu cara, difuminando tu rostro pero realzando tu belleza. Radiante te muestras ante mí, mientras el viento acaricia tu rostro y te susurra canciones al oído. Caminas por la arena, ligera como una pluma, apenas dejando rastro al pasar. Un rastro que sigo hipnotizado, cual polilla embelesada por la llama de una vela, absorto en la contemplación de tu figura, enmarcada en un fondo de estrellas y mar.
Alcanzas la orilla sin detenerte, adentrándote en las aguas, dejándote bañar por las olas que buscan desesperadamente contactar con tu piel. Te giras y me sonríes, me invitas a acercarme a ti, a compartir el momento contigo. Y yo te sigo. El agua lame mis pies desnudos, la espuma acaricia mi piel. Las olas acuden a mi encuentro, juguetonas, bañándome en pureza, limpiándome en cuerpo y alma. La brisa me vuelve hacer estremecer, ahora no de frío, si no de gozo ante su suavidad y ternura.
Nos fundimos en la noche, piel con piel, sangre con sangre, mi alma y tu ser. Disfruto de tu esencia, impregnada en tus caricias, en tus besos y ahora en mi corazón. El silencio es mudo testigo de nuestra unión. Nuestro sudor lleva al mar noticias de nuestro amor. La noche nos cubre con su manto negro y estrellas y luna nos conceden su calor.
De repente una ola nos sumerge en un mundo frío y oscuro. La sal ciega mis ojos, el agua anega mis pulmones, las olas nos golpean cruelmente, separándonos sin compasión. Lucho por resistir la furia del mar, te busco pero no hallo más que vacio y oscuridad. Finalmente, mi cabeza emerge de la superficie, mis pulmones respiran aliviados pero no así mi congoja. Miro a mi alrededor y nada veo. Sólo un mar de lágrimas, lágrimas saladas surcando mi rostro, testigos de mi desolación.
Sobresaltado, despierto. Mi corazón desbocado, una angustia infinita que desborda mis ojos y humedece el colchón. Perdido, desorientado, mi tristeza me comienza ahogar por el recuerdo de algo perdido.
Entonces, oigo un ruido, un leve sonido, tenue pero familiar. Tu respiración, a mi lado, calma los latidos de mi corazón. Las lágrimas cesan. La angustia desaparece. Respiro aliviado, mientras observo tu perfil. Tumbada en la cama, dormida a mi lado, tu belleza sigue conmoviéndome como la primera vez. Sonrío mientras me acuesto y tomo tu mano. Murmuras en sueños y me la estrechas. Y así cierro los ojos, tranquilo ahora sabiendo que todo fue un mal sueño. Y sabiendo también, que por muchas pesadillas que perturben mis sueños, al despertar siempre seguirás a mi lado.



martes, 20 de septiembre de 2011

Elegir

Odio tener que elegir cuando ambas opciones están equilibradas o cuando mi deseo visceral se opone a la lógica. Odio tener que decidir que opción es la correcta. Pero, ¿y si no existe la opción correcta? ¿Y si simplemente ambas son elecciones igual de válidas? Entonces tanta ansiedad no sería más que una perdida de tiempo. Pero tengo miedo, miedo de que en un futuro me arrepienta de mis decisiones. Tengo miedo de elegir la comodidad por encima de lo que sería lo más adecuado. Pero, ¿cómo saber si lo que los demás consideran como adecuado es válido también para mí? No puedo saberlo y en eso consiste mi problema. Sólo sé que no sé nada. Y sin conocimiento, ¿cómo voy a elegir?

http://www.jordimachidraws.blogspot.com/

Maite zaitut

El día es duro. Despertarse pronto y tener que hacer frente a las ganas de quedarme un rato más en la cama. Soportar el frío penetrante de la mañana, invadiendo cada rincón de tu cuerpo sin piedad alguna. Otra jornada más de trabajo, que aunque tenga la gran suerte de disfrutar con lo que hago, sí que requiere un gran esfuerzo y resulta en un claro agotamiento, tanto físico como mental. Y si las cosas no salen bien se le añade el factor de la frustración... Esperar el autobús mientras la lluvia no cesa. Llegar a casa y recordar que aún hay cosas por llevar a cabo...

Es una rutina cansada sí, pero todo eso y más en mero polvo se convierte cada vez que veo esa dulce sonrisa. Pues vivo cada día pensando en mi recompensa, poder ver a la noche la hermosura reencarnada en ese mar verde que guardas en tus ojos. Es entonces cuando el cansancio se desvanece, las penas huyen ante tu presencia y sólo queda felicidad por poder compartir mi camino contigo. Es esa risa muda la que me ayuda a seguir adelante, es tu pensamiento el que como escudo ante la tristeza levanto y como espada tus palabras esgrimo, herida mortal que al dolor causaste con frases cargadas de amor. Vivo contando los días que me separan de ti, anhelando el día en que pueda volver a abrazarte, sentirnos uno de nuevo. Ese día en que dejemos que nuestros labios hablen por nosotros. El día en que pueda devolverte todos los abrazos que te debo. Pero hasta entonces me conformaré con ver tu sonrisa a través de una pantalla, me conformaré con besos y abrazos pensados, llenaré mi alma con tu imagen y tus palabras. Eso sí, cuando llegue la noche no habrá distancia que pueda detenerme y evitar que llegue hasta tus sueños y en ellos juntos nos amaremos bajo un cielo estrellado de deseos y la mirada atenta de la Luna, guardiana de nuestras caricias y sentimientos.

Nire bizitzaren izarrik distiratsuena, zerutik eroritako aingerurik ederrena, zoriontasuna ekarri didan Ilargia, zilarrezko izpiekin laztantzen nauena. Zuretzat.

Maite zaitut.


lunes, 19 de septiembre de 2011

Game of Thrones

Nada en este mundo dura para siempre y aunque deseemos con todas nuestras fuerzas lo contrario todo acaba por finalizar. Hoy esta grandísima serie, Game of Thrones, de la que probablemente la mayoría habréis oído hablar, ha finalizado para mí. Pero no será una despedida absoluta, simplemente un punto y aparte dando paso a una larga espera hasta la siguiente temporada que no dudo que llegará.

He leído los libros y por esta razón siempre he sido reacio a ver la serie, pues aún habiendo recibido críticas de alto nivel, temía ver la historia más grande que jamás haya conocido manchada por otra de estas adaptaciones que tanto nos gusta a los humanos, animales visuales como somos. Pero me equivocaba, pues en absoluto puedo decir que me haya decepcionado. Quizás existan algunos pasajes alterados, otros nuevos y otros ausentes, pero todos son producto de una mejor adaptación a un medio totalmente diferente, reforzando la historia en vez de debilitarla. Puede que siga prefiriendo la versión escrita, cien veces más abrumadora pero cien veces más vibrante. Aun así, no dejo de recomendar este genial Game of Thrones a todo amante de la épica y fantasía, haya leído los libros o no y a todo el mundo que quiera disfrutar con una de las mejores adaptaciones que he visto de una historia escrita (por detrás, por supuesto, de la inmejorable adaptación a la pantalla de El Señor de los Anillos). Y a todo aquel que la haya visto y disfrutado con ella, no puedo sino recomendar leer esa insuperable saga que es Canción de Hielo y Fuego, de la que algún día espero hablar.

Y para despedir esta entrada, como no...

WINTER IS COMING...


domingo, 18 de septiembre de 2011

Corre, escapa, vive

Cuando la tristeza intente darte alcance: corre, sigue adelante sin detenerte, no dejes que te atrape entre sus garras, no dejes que te oculte en su neblina de desesperación.

Cuando tus miedos intenten encerrarte en una celda con barrotes de dolor: escapa, huye cuando aún haya tiempo, no dejes que la angustia confunda la seguridad con la reclusión, no dejes que tus sueños sean aprisionados con grilletes de indiferencia.

Cuando tu vida se vuelva dura y oscura: vive, busca entre los escombros de tu alma aquello que te hace feliz, no dejes que los malos momentos ahoguen todo aquello que merece la pena, no dejes que lo bueno de la vida se deslice entre tus manos sin percibirlo siquiera.

Pues descubrirás que nada es imposible si afrontas la vida con firmeza y determinación. Pues descubrirás que haciendo frente a tus fantasmas puedes descubrir un mundo nuevo y brillante. Pues descubrirás que no tienes porqué sentarte de brazos y esperar a que el dolor cese, descubrirás que el mundo siempre nos ofrece más de lo que creemos.

El calor del sol sobre mi piel. La fresca brisa acariciando mi cara. Un paisaje verde y dorado, de hermosos árboles preparando sus galas de otoño. Mis queridas bailarinas de las copas, siempre presentes cuando más lo necesito. El cansancio agradable tras un ejercicio intenso. Un comentario inesperado pero extremadamente gratificante. Descubrir nuevos blogs para disfrutar y alargarme la vida (con los ochos sentidos, humor salmón). Mis 2 niñas, que aunque ahora no estén conmigo sé que siempre estarán dispuestas a hacerme feliz. Mi no tan niña y su locura infinita. La música...

No más prisión voluntaria, no más lamentos sin razón. Tengo más de lo que pudiera pedir. Si esto es así, ¿por qué no voy a ser feliz?


Domingo

¿Es posible odiar los domingos? Puede que sí, puede que no. Sólo sé que últimamente el peor día de la semana siempre cae en domingo. El día en que mi habitación se convierte en una celda de barrotes tan gruesos que ni el aire puede entrar, de paredes tan oscuras que ni la luz de un hermoso día puede iluminar. El día en que me encuentro solo y sin ganas para hacer nada. El día que se pasa deseando la llegada del lunes y con ello poder diluir la ansiedad en mi querida rutina. Un nuevo domingo ha llegado y con él vuelvo a sentirme perdido.

Sólo me resta salir, huir de esta cárcel cada vez más pequeña, correr por los caminos bajo la mirada del sol. Correr más rápido que el viento dejando atrás las penas, expulsando con mi sudor la tristeza, quemando el dolor en el calor de mi piel. Solo me resta correr sin meta, sin mirar atrás, correr hasta el confín del mundo donde quizás encuentre lo que busco. Huir de mis sentimientos y pesares, huir lejos de mí.

Nunca te pares, pues en cuanto lo hagas la oscuridad te volverá a alcanzar. Sigue siempre adelante en tu camino, sigue siempre en busca de ese horizonte escondido. No te pares, corre.


sábado, 17 de septiembre de 2011

Bailarina de las copas

Bailarina de los copas, saltando de rama en rama
Un susurro como el viento entre los hojas al pasar
Danzando con gracia sobre árboles en mi camino
Respiro alegría cuando la observo bailar.


Bailarina de las copas, inquieta y nerviosa
De mirada atenta y ágiles movimientos
Porte elegante, figura hermosa
Pincelada roja sobre verdes lienzos.


Bailarina de las copas, sorpresa agradable
Danza hipnotizadora, deteniendo el tiempo
Arrancándome sonrisas del alma
Con calma inundas mi interior.


Bailarina de las copas, roja y blanca
Alzando cual bandera su cola y timón
Volando entre las hojas, oculta en el follaje
Verte es gozo en mi corazón.


Bailarina de las copas, nunca cambies por favor
Libertad y esperanza, hermosura y elegancia
Allá donde vayas te seguiré con fervor
Pues tu eres mi guía, pues tu eres mi inspiración.


Gracias, bailarina de las copas, bailarina de mis sueños.


jueves, 15 de septiembre de 2011

A la tercera va el desastre

Bueno, pues para demostrar que en esta profesión todo puede pasar y que la suerte no siempre nos acompaña como en la semana pasada (A la tercera va la vencida), después de 2 experimentos no del todo aceptables por un fallo personal y otro instrumental, el tercer experimento esta vez ha sido... un simple desastre. Así que creo que voy a centrarme en otras cosas y a dejar que pase el tiempo, para ver si el señor Murphy se aburre y puedo retomar los experimentos sin acabar desesperado. La opción de lanzar todo el instrumental por la ventana y hacer estallar el laboratorio no está mal tampoco, pero creo que aunque me desestresaría cantidad a largo plazo no sería tan beneficioso. En fin, suerte que el año pasado ya descubrí esta faceta tan encantadora del método científico, cuando el problema no es que obtengas resultados desagradables, es que directamente obtienes resultados. Al menos me gusta pensar que esas... 8 semanas? perdidas de trabajo me enseñaron a enfrentarme a estos desgraciadamente frecuentes imprevistos. Todavía sólo llevo media semana, así que me queda para sufrir. Pero bueno, así luego los resultados son doblemente satisfactorios (el que no se consuela...). Y para que veais a que denomino un desastre os pongo primero a la izquierda lo que más o menos debiera salir y abajo a la derecha los "resultados" de hoy:



miércoles, 14 de septiembre de 2011

Vivo por ella. Vivo por Ella.

La música es una parte importante de mi vida, un apoyo sea cual sea mi estado de ánimo. Una muy buena descripción de lo que la música significa para mí se puede encontrar entre las letras de Mago de Oz: "músico soy, músico seré, conductor de sensaciones a tu piel, fabrico recuerdos que atas con nostalgia a mi canción". La música es pues vehículo de sensaciones y sentimientos que recorren tu cuerpo al ritmo de las notas que por tu sangre circulan. La música es poesía del alma, puerta a los confines de la imaginación, guía en la oscuridad, palabras grabadas en el corazón y en nuestro camino. La música puede ser un rincón apartado donde descansar y relajarse, un bosque donde respirar aire puro pero también puede ser un volcán en erupción, energia incontenible desbordando nuestros sentidos. La música lo es todo y todo es música: el canto de los pájaros, el susurro del viento, el crujido de las hojas, el murmullo del mar, voces, risas, llantos y gemidos, el silencio, Ella... Puede que no necesite tanto de la música como otras personas, pero sin ella no sabría vivir. Pues es una compañera que nunca me falla, esté triste o alegre, cansado o activo, siempre sabe como hacerme feliz.

Pero no hay nada que pueda decir sobre ella que no esté ya dicho. Por eso dejo que sea está hermosa canción la que describa todo lo que siento. Una canción de una tarde de verano, tumbado en un banco viendo las ramas de los árboles moverse, mientras las hojas danzaban al compás del susurro del viento. Una dulce melodía guardando nuestro silencio, mientras observaba ese rostro que nunca dejaré de adorar. Notas que se introducían en mí y tras viajar por mi sangre desbordaban mis ojos, rodaban por las mejillas y al caer al suelo se rompían en pedacitos de sentimientos. Lágrimas de alegría, de felicidad. Pues durante un breve momento, durante una larga eternidad, fui feliz. Viviendo por ella. Viviendo por Ella.





Vivo por ella sin saber
Si la encontré o me ha encontrado
Ya no recuerdo cómo fue
Pero al final me ha conquistado
Vivo por ella que me da
Toda mi fuerza de verdad
Vivo por ella y no me pesa

Vivo por ella yo también

No te me pongas tan celoso
Ella entre todas es la más
Dulce y caliente como un beso
Ella a mi lado siempre está
Para apagar mi soledad
Más que por mí por ella
Yo vivo también

Es la musa que te invita


A tocarla suavecita


En mi piano a veces triste

La muerte no existe
Si ella está aquí

Vivo por ella que me da

Todo el afecto que le sale
A veces pega de verdad

Pero es un puño que no duele


Vivo por ella que me da

Fuerza, valor y realidad
Para sentirme un poco vivo

Cómo duele cuando falta


Vivo por ella en un hotel


Como brilla fuerte y alta


Vivo por ella en propia piel


Si ella canta en mi garganta

Mis penas más negras espanto

Vivo por ella y nadie más

Puede vivir dentro de mí
Ella me da la vida, la vida

Si está junto a mí

Si está junto a mí

Desde un palco o contra un muro


Vivo por ella al límite


En el trance más oscuro


Vivo por ella íntegra


Cada día una conquista

La protagonista es ella también

Vivo por ella porque va

Dándome siempre la salida
Porque la música es así
Fiel y sincera de por vida

Vivo por ella que me da

Noches de amor y libertad
Si hubiese otra vida, la vivo
Por ella también

Ella se llama música


Yo vivo también


Vivo por ella créeme


Por ella también


Io vivo per lei

Io vivo per lei -

martes, 13 de septiembre de 2011

Mejor morir en pie

Mafalda decía en una de sus viñetas que "hoy ha sido uno de esos días en que lo malo de uno son los demás". Bueno, pues creo que debo tomar esas palabras de tan sabio personaje y darlas la vuelta, pues ayer fue uno de esos días en que lo bueno de uno son los demás. Creo que leyendo la anterior entrada os habréis dado cuenta de que no estaba precisamente en mi mejor momento. Después de una estancia continua en las alturas del espíritu desde que llegué aquí, ayer la oscuridad aprovecho un cúmulo de circunstancias que dejaron la puerta de mi alma abierta a su invasión. El resultado ya lo habéis leído. Pero por suerte, su conquista fue breve, ya que encontré dos diferentes apoyos con los que incorporarme y ponerme en pie.

El primer apoyo fueron precisamente los demas. Una sonrisa cálida, una conversación agradable, sentirse escuchado y atendido; una desconocida que sin saberlo me tendió una mano en la oscuridad y me dio fuerzas para recuperarme. Otra charla trivial que acabó en risas, la sonrisa volvió a mi cara mientras mi agradecimiento hacia los demás aumentaba. Y como no, una vez en mi rinconcito el encuentro con una pequeña luciernáguita que me iluminó el camino a seguir y con el espíritu de un Fénix que me prestó las fuerzas que necesitaba para luchar.

El segundo apoyo fue, una vez más, mi reconfortante compañera de camino: la música. Y en especial esta canción. Una canción para vibrar con acordes de metal, una canción para elevar el ánimo y las ganas de vivir. Una canción que nos recuerda que no hemos de rendirnos aunque caigamos al andar, que siempre hemos de buscar ser nosotros los dueños de nuestra vida. Una canción para empuñar como espada contra la oscuridad que nos invade, una canción para luchar.



No he de rendirme aunque caiga al andar
No estaré vivo si he de huir.
Si por vivir, no he de ser dueño de mí
Mejor en pie morir
Se que nadie elige tropezar
En las piedras que están en el camino
Sé que cuando empiece a caminar
He de labrar yo, mi propio destino
Ser quien decida cuantos pasos he de dar
Ser libre para elegir
Si por vivir, no he de ser dueño de mí
Mejor en pie morir
Sé que en esta vida hay que vivir
Con el dolor que dan las heridas
Sé que al caminar he de sufrir
Y cada vez será mas dura la caída
No he de rendirme aunque caiga al andar
No estaré vivo si de huir
Si por vivir, no he de ser dueño de mí
Mejor en pie morir
Nunca nadie habrá de doblegar
El valor que alimenta mi vida
Nunca harán mi pierna arrodillar
Aunque el dolor atormente mis heridas
No habrá quien pueda mi espíritu quebrar
Vencer mi alma ni mi fe
Si he de caer, antes elijo poder
Mejor morir en pie

lunes, 12 de septiembre de 2011

Oscuridad

Oscuridad, mucho has tardado, demasiado tiempo había brillado la luz del sol. Vacío que cuando las fuerzas se agotan invade cada rincón de tu mente, a su paso solo deja tristeza y dolor. Pues cuando una pierna falla nada puede impedir la caída. Pues sin un punto de apoyo no podré levantarme, tan solo esperar a que la tormenta pase. Inmerso en la oscuridad.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Poesía

Siempre he sido una persona muy vinculada a la ciencia y las artes en general no han sido santo de mi devoción. Aun así, desde muy pequeño fui educado para adorar la lectura y quizás por ello he desarrollado una cierta atracción hacia la escritura. Adoraba, por ejemplo, los comentarios críticos que teníamos que hacer para la asignatura de Lengua y siempre disfrutaba bastante componiéndolos. Pero hace unos cuantos años un día de insomnio, en el que la mente me bullía demasiado como para poder dormir, me encontré a mi mismo levantado a las tantas de la noche componiendo poemas. Fue mi primer contacto con esta forma de expresión, quizás un contacto esperado ya que los sentimientos siempre habían estado a flor de piel, sólo necesitaba las palabras y la inspiración adecuadas para plasmarlos en un trozo de papel. Sin embargo, sólo fue un momento fugaz, pues salvo algún día aislado entre medio no volví a descubrir la poesía hasta que hace un año y unos pocos meses conocí a la persona que ha cambiado mi vida para siempre.

Una persona con una capacidad increíble para hacer realidad sobre el papel sus alocadas fantasías, bellos escritos creados por su inagotable imaginación que nos sumergen en un mar de sensaciones y nos hacen perdernos entre densos bosques de palabras entrelazadas con maestría en hermosas composiciones. Una persona con la que volví a descubrir el encanto de un verso, la belleza oculta en las palabras, sentimientos indescriptibles con cada coma, éxtasis en cada punto. Mi mente volvió a encontrar una vía de escape a través de la cual los sentimientos salían aferrados a cada letra que escribía, cada rima liberaba mi alma del peso acumulado a lo largo de tanto tiempo, cada estrofa acabada acariciaba un susurro de amor. Volví a vivir la poesía, escribiendo rimas en mi corazón con tinta hecha de lágrimas y alegría.

No puedo sino agradecer sinceramente este empujoncito que recibí, esta inspiración que Ella me supone. Pues entre otras cosas, gracias a Ella creé este blog que tantas cosas maravillosas me ha traído. Gracias a Ella descubrí lo mucho que adoro la poesía. Poeta aficionado sin ninguna duda, pero aun así vertiendo todo mi ser en cada verso que escribo.

Os enseño algunos de mis primeros versos, aquellos que han sobrevivido a través de todos estos años. No gran cosa, pero personalmente muy valiosos. Fueron creados bajo muy diferentes circunstancias pero sin duda alguna son dignos de ser dedicados a aquella que tan feliz me ha hecho. Para Ella.


Como el primer rayo de sol iluminando la mañana
tu sonrisa disipa las tinieblas de mi corazón
es la luz que me renueva, en cuerpo y alma
ahuyenta la tristeza que tu ausencia provocó.
La luz de las estrellas brillando en tus ojos
me invita a viajar por tu mente, un universo
donde el sol es tu presencia y yo un simple planeta
orbito a tu alrededor, en tu calor inmerso.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Alas de Fuego

Creo que a estas alturas ya he dejado bastante claro el porqué de mi adoración del Ave Fénix y el nombre de mi blog (La lección del Fénix). Creo que el Fénix supone una de las lecciones más valiosas para la vida, creo que este mito nos ayuda a afrontar los problemas de una manera sumamente eficaz, permitiéndonos como a este animal mitológico renacer de nuestras cenizas, más fuertes y sabios.

Así pues, del Ave Fénix tengo un mito, una lección y muchas imágenes, pero a pesar de lo mucho que la música significa para mí no tengo canción sobre este mágico ser. O más bien, no la tenía. Pues a rescatarme acudió una de mis queridas pequeñajas y me descubrió lo que tanto había estado buscando: el Ave Fénix y heavy metal juntos en un himno para alzar como bandera. Un himno para ese espíritu incansable que en cada uno de nosotros podemos encontrar, un himno para esa fuerza que nos empuja a afrontar los duros momentos con esperanza y optimismo. Un himno para esas alas de fuego que en nosotros residen, esperando el día en que las abramos y volemos más allá de las nubes de tormenta hacia el calor del sol. Un himno para mi siempre querido Ave Fénix.


Surcando los cielos huyó del edén
batiendo sus alas de fuego
Burló los caminos de la tentación
y ahora su fuego es eterno

La magia marcó su destino al volar
y resurgió de sus cenizas
Poeta del aire con alma inmortal
que nunca debió despegar

Y aunque la noche lo pueda atrapar
y reine la oscuridad
un nuevo día su vuelvo traerá
y el fuego de nuevo arderá

Subiendo a lo alto su llama encendió
robando la furia del viento
Buscó la semilla de la tempestad
y de su fuerza él fue dueño

Su llama brilló más allá de la tierra
y el cielo se unió con su fuego
La magia burló su anhelada virtud
que nunca se pudo alcanzar

Y aunque la noche lo pueda atrapar
y reine la oscuridad
un nuevo día su vuelo traerá
y el fuego de nuevo arderá

Alas de fuego
de tus cenizas resurgirás
Arriba en el cielo
vuela tu llama inmortal
Alas de fuego
dueño del viento y la tempestad
Y aunque la noche te atrape
tu fuego siempre arderá

viernes, 9 de septiembre de 2011

De ciencia, lípidos y fluorescencia

A petición tanto de M como de Juan hoy dedicaré esta entrada a hablar de la ciencia, mi gran pasión, y en particular de mi trabajo en el laboratorio. Pero antes de empezar un pequeño aviso: la entrada probablemente será extensa, pues cuando habló de ciencia y de mi trabajo no puedo sino emocionarme y hablar sin parar. Intentaré, no obstante, no excederme.

Yo soy lo que mi querida hermana denominaría "un proyecto de científico". He tenido mucha suerte pues al contrario que demasiada gente desde muy pequeño tuve clara mi vocación: trabajar en un laboratorio. Siempre he adorado la ciencia y el conocimiento, puede que como a todo el mundo no me guste estudiar pero lo que sí amo es aprender. Desde muy pequeño he demostrado una sed de conocimientos inagotable, probablemente ligado a mi entusiasmo por la ciencia. Pero la ciencia es un mundo enorme, con múltiples ramas y hoy en día es necesario una especialización bastante profunda para poder aplicar el conocimiento adquirido.

Las matemáticas aunque bonitas no me parecen interesantes como trabajo. La física simplemente me cuesta una barbaridad. La química es muy interesante, pero la rama inorgánica me parece demasiado "fría". Finalmente, la biología es quizás la rama más agradable, pues no hay mayor misterio que la vida y su funcionamiento. Aun así, son las pequeñas cosas las que más me llaman la atención, pues siempre me ha parecido increíble el que al fin y al cabo estemos construidos a partir de sólo 4 tipos de biomoléculas: glúcidos (más comúnmente conocidos como hidratos de carbono), proteínas, ácidos nucleicos (el famoso ADN) y lípidos (más comúnmente conocidos como grasas). Creo que no hay nada más excitante que descubrir cómo estas meras agrupaciones de átomos, sin vida ni conciencia, nos dan vida y controlan todo proceso que ocurre en nuestro interior. Por lo tanto, fue la biología molecular, el estudio de estas biomoléculas, la especialización que elegí.

En la universidad del País Vasco he estudiado tres años de Biología (necesario para el siguiente paso) y uno de Bioquímica (una rama de la Biología molecular). Además, hace casi dos años comencé a "trabajar" (más bien colaborar a cambio de... aprender) en un laboratorio: el grupo de lípidos de membrana en la Unidad de Biofísica (tanto la bioquímica como la biofísica pueden ser consideradas ramas de la biología molecular, simplemente cambia la perspectiva, los métodos y el fin). Este año, es mi quinto año de estudios, mi segundo de Bioquímica. Además, la mayor parte de mis creditos (30) los haré a través de dos proyectos diferentes de investigación en dos grupos diferentes. El primero lo llevo a cabo en un grupo también de biofísica y lípidos de membranas, siendo de nuevo la fluorescencia una técnica básica en mi trabajo. Por desgracia, no puedo decir nada sobre el proyecto, no porque sea secreto, sino porque todavía no conozco en que consistirá exactamente.

Lo que sí puedo es describir brevemente el trabajo que he realizado, realizo y espero realizar en laboratorio. Trabajo con lípidos de membrana, no tan conocidos ni empleados como las proteínas pero igual de imprescindibles para la vida, pues son el componente principal de las membranas celulares. El enfoque es biofísico, es decir, centrado en la física de la membrana (rigidez, distribución lateral de lípidos formando dominios, estabilidad...). La PC (fosfatidil colina), SM (esfingomielina) y el colesterol son ejemplos de los lípidos más empleados durante mi trabajo. Normalmente las investigaciones sobre estos las hacemos en liposomas, vesículas artificiales de lípidos que funcionan como modelos simples de membrana. Existen liposomas de diferentes tamaños, desde los diminutos SUV's de apenas 10nm de diámetro, hasta los gigantes GUV's de 10-60micras (visibles a través de microscopio). En las investigaciones la técnica que personalmente más he empleado es la fluorescencia. De hecho, realice durante un año un trabajo dirigido consistente en la caracterización de una sonda fluorescente empleando liposomas y midiendo con fluorímetro y microscopio confocal. Fue duro, con muchos problemas, pero al final a merecido la pena por todo lo que he aprendido sobre como realizar una investigación y por que espero que me sirva para publicar mi primer artículo científico.

Y ahora mismo me encuentro a 2500km de distancia pero realizando labores muy similares a las de mi laboratorio en casa. Tras una semana aprendiendo y poniendo a punto las técnicas básicas sólo me resta esperar que me asignen un proyecto y ya veremos que sucede. Pero espero que durante mucho tiempo la ciencia, los lípidos y la fluorescencia sean mis compañeros de trabajo.

Y para finalizar os dejo unas muestras de GUV's vistos con microscopio confocal, bastante bonitas, algunos espectros de emisión y gráficos de barras.



jueves, 8 de septiembre de 2011

A la tercera va la vencida

Y tras tres días de intentos por fin he logrado unos resultados mínimamente decentes. No son gran cosa tampoco pero desde luego que ha sido una bonita forma de subirme el ánimo tras una jornada bastante larga. Poco a poco le estoy cogiendo el callo, veremos si la semana que viene puedo clavar los experimentos (que por soñar no sea). Y para que veáis en que me paso el rato en el laboratorio os dejo a mis queridos gráficos que tanta alegría me han dado, mis pequeños de los que tan orgulloso estoy...


PD: efectivamente la mayoría de los que trabajamos en el mundo de la ciencia somos unos frikis de campeonato. 

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Un visitante inesperado

Puede parecer raro que justo el único día en el que publico dos entradas, en una de ellas haya hablado sobre mi falta de tiempo para ello. Pero el caso es que mientras escribía la anterior entrada ha pasado algo que no me permite mantenerme en silencio.

Mi cuarto da a un pequeño paseo rodeado de hierba y algún que otro árbol. De hecho, justo hay uno al lado, enfrente de mi ventana. Resulta que mientras escribía, un movimiento cerca del árbol ha llamado mi atención y de repente descubro una ardilla bajando al suelo. Era una ardilla roja, con la zona ventral de color blanco y una cola larga y sedosa que dan ganas de acariciar. No es inusual verla corretear por la zona pero al no haber nadie por el paseo se ha quedado largo rato al pie del árbol, primero mordisqueando una rama y luego un melocotón que había en el suelo. Y mientras, yo como tonto observando su hermosura, sus nerviosos movimientos, apreciando sus colores en todo su esplendor, sonriendo cuando se levanta a dos patas y se dedica a observar a su alrededor, admirando sus saltos y la capacidad para mantenerse agarrada al tronco sin caerse... Al final, ha decidido que ya me había dado suficiente tiempo y a pequeños saltitos se ha trasladado a otro árbol. Pero todavía me queda esa sensación de felicidad que este tipo de cosas, por muy simples que sean, o quizás por los simples que son, te otorgan. 

Si levantásemos la vista de nuestras tareas más a menudo quizás podríamos apreciar con mayor intensidad todo lo que se nos brinda, quizás podríamos descubrir todas esas pequeñas cosas que nos ayudan a ser feliz. Para algunos este visitante inesperado será una simple ardilla, pero yo sé que entre sus pequeñas patitas guardaba oculto un saco e iba derramando felicidad a su paso para todo aquel que estuviera dispuesto a contemplarlo.


PD: la foto no es mía sino obtenida de otro página. Por desgracia, no poseo cámara de fotos, lo cual es, sobre todo en momentos como este, un gran fastidio.
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